Escribir por escribir, ¿qué más da? Cuando es la nostalgia la que inunda el inconciente.
O la antigua locura que fluye.
O la rareza de mi naturaleza divergente.
Escribir, escribir, escribir, denotar lo que no quiero decir con la boca.
Me retumba la inocencia vieja, el recuerdo que solo es eso. Un recuerdo, tan llanamente complicado.
Absurdamente hermoso, de un tiempo tan confuso y agigantado, como los tirones de humo que fluían de mis pulmones. Dejando un aroma peculiar en el ambiente.
Escribir, escribir, escribir. Sin sentido, sin razón, pero con tanta facilidad. Facilidad, que ahora he perdido.
Ya no es fácil, pues mi mente ya no tiene voces.
Extraño, extraño a veces esas voces, esa locura, que me alienaba del mundo, pero me llenaba de mí.
Aflora el inconciente.
Del diván de mis historias.
Febrero 24 de 2014.
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